Del refugio al emprendimiento: la historia de Val, una mamá Maisha que hoy brilla con luz propia
- Maisha

- 30 jul
- 2 Min. de lectura
En 2023, Val llegó a la casa de acogida de Fundación Maisha enfrentando un embarazo desafiante y llena de incertidumbre sobre su futuro. Hoy, un año después, Val no solo ha retomado sus estudios, sino que también lidera su propio emprendimiento de tejidos, es segunda en su clase en la asignatura de negocios, y sueña con estudiar diseño de moda o pastelería profesional.
¿Cómo se escribe una historia así? Con amor, apoyo, comunidad… y un par de palillos de madera.
Tejer un futuro
“Un día estaba en la casa de acogida, no me acuerdo qué estábamos haciendo, pero tomé dos lápices de palo y una lana y me puse a tejer”, cuenta Antonia Cuevas, voluntaria del programa de Acogida Maisha. “Las mamás se interesaron, me pidieron que les enseñara. A mí. La misma que en el colegio había hecho pantuflas tan disparejas que traté de estirarlas para que la miss no se diera cuenta. ¡Nos reímos mucho!”
Ese momento tan espontáneo fue el punto de partida para algo más grande. Antonia pidió ayuda a su antigua profesora, quien le mandó desde Chile una bolsa con palillos, crochet y patrones. La abuela y la mamá de Antonia también se sumaron, y el arte del tejido comenzó a pasar de mano en mano… hasta llegar a Val.
Un hilo que transforma
Val se enamoró del crochet. Aprendió, practicó, perfeccionó la técnica, y hoy produce y vende prendas hechas por ella misma. Le enseñó a su mamá y juntas han encontrado una forma de generar ingresos y fortalecer su vínculo.
Además, gracias a las clases de business de Maisha, Val aprendió a ahorrar, manejar las cuentas de su pequeño negocio y soñar con nuevas metas. “I’m doing my best”, dice con orgullo. “My experience with Maisha was good. I learned about sisterhood. I had peace when I was there. Everybody were good with me, I’ve never experienced anything like this. I really enjoyed.”

De vuelta al colegio, y al segundo lugar
Actualmente Val está cursando Form 3 (tercero medio) y se encuentra segunda en su clase de business. Tiene en mente continuar estudiando tras terminar el colegio: quizás diseño de modas, quizás pastelería. En Maisha ya pensamos en cómo apoyarla para una futura postulación a una beca en Kianda.
Un parto acompañado, una vida transformada
Val también recuerda con especial cariño a Jesu y Javi, dos voluntarias que estuvieron con ella durante su parto. El acompañamiento cercano, profesional y afectivo fue fundamental para vivir esa etapa con contención y seguridad.
Historias como la de Val son la razón por la que Maisha existe. No para reemplazar, sino para impulsar. No para decidir por otras, sino para caminar juntas. Cada clase, cada voluntaria, cada momento de acogida puede abrir una puerta que antes parecía cerrada.
¿Quieres ser parte de estas transformaciones? Escríbenos y súmate como voluntario o voluntaria.
"Cuando una mujer se levanta, levanta con ella a toda su comunidad."
.png)















Que buen proyecto! Saludos